Japón ha regresado para dominar la gimnasia mundial

 

Basta con entrar a Google y buscar gimnasia en Japón para darse cuenta que en todos los resultados se habla de éxito en el país oriental. Los más recientes en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, aunque su gran rival en este deporte es China, en el continente asiático se tienen varios gimnastas de talla mundial. 

Kohei Uchimura, es el hombre que lo ha ganado todo en la gimnasia representando a Japón, desde los 15 años que comenzó su travesía para perfeccionar su técnica, el japonés suma 7 medallas olímpica y es  9 veces medallista mundial (individual completo, por equipos, suelo, barras paralelas y barra fija). Además se ha convertido en el primer gimnasta (masculino o femenino) en alcanzar 6 veces consecutivas el oro en campeonatos mundiales de pruebas individuales completas (2009, 2010, 2011, 2013, 2014 y 2015).

Pero hasta ante de Río de Janeiro, solo le faltaba una presea: el oro olímpico por equipos. Desde un principio se lo propuso e incentivó a sus cuatro compañeros Kato, Shirai, Tanako y Yumimura. Uchimura estuvo presente en los seis aparatos, con su actuación lograron remontar y superar al equipo ruso para ser los número uno en la gimnasia por equipos. 

Pero esa medalla de oro por equipos también representa otro logro: pusieron fin al dominio chino en los dos últimos Juegos Olímpicos, eso significa mucho para su país. La rivalidad de Japón y China es similar a la que tiene Rusia con Rumania, en distintos continentes, pero al final una lucha deportiva por ser el mejor. 

Los momentos difíciles de Japón en la gimnasia llegaron después de 2010, no se consiguieron buenos resultados a nivel país. Pasaron sequía y horas intensas entrenando para regresar a los primeros lugares. En 2015 llegaron los éxitos, y nuevamente Kohei Uchimura fue la figura en el equipo.

En esta ocasión fue en el Campeonato Mundial, la historia en la gimnasia artística había sido gris para los nipones. Después de los cinco primeros que se lograron de forma consecutiva de 1962 a 1978, no habían podido sumar su sexto oro, pues en las últimas cuatro ediciones se quedaron con la plata, abajo de su máximo rival: los chinos. 

Pero en el 2015 consiguieron la sexta medalla de oro, después de 37 años sin conseguirla todo se alineó y de nueva cuenta los japones brillaron. Japón apenas superó por medio punto a Gran Bretaña, al conocer el resultado se dio una imagen sorprendente. La superestrella japonesa, Kohei Uchimura, terminó llorando de emoción, igual que sus compañeros, después de una espera casi dramática hasta el resultado final. 

Después de años de sequía, Japón ha conseguido derrocar a los chinos, eso significa mucho para el país asiático que pasó casi 20 años atrás de China. Aunque faltan cosas por mejorar, estamos seguros que dentro de poco las mujeres japonesas volverán a deslumbrar en sus presentaciones dentro de la gimnasia. Por ahora China y Rusia están debajo de los japoneses, y parece que así seguirán por otro largo tiempo.

  

Martha Karolyi, estará sentada en una silla contenplando su retiro

Una de las escenas que rompió con todo el color de los Juegos Olímpicos, sucedió el año pasado en Río de Janeiro en la gimnasia. El equipo de de Estados Unidos planeaba un nombre, uno que fuera épico para lo que representa este deporte en el país de las barras y las estrellas. Pero al final nos dieron una sorpresa, el nombre revelaba el final de un ciclo, de toda una historia.

Las final five se consagraron y después se supo que el nombre del equipo tenía más que un significado. Pues el nombre tiene que ver con la jubilación de la entrenadora Martha Karolyi, quien es la legendaria maestra rumana que ha sido la coordinadora del equipo nacional de gimnasia femenil de los Estados Unidos durante los últimos 15 años. La entrenadora fue pieza fundamental para posicionar al país en lo más alto de la gimnasia.

Durante esos 15 años pudo convertir a sus entrenadas en un equipo espectacular que puso a Estados Unidos en los primeros planos de la gimnasia mundial. El FInal Five habla de 5 deportistas llamadas: Laurie Hernández, Simone Biles, Gabrielle (Gabby) Douglas, Alexandra (Aly) Raisman y Madison Kocian.

Martha Karolyi, pertenece a la generación dorada de la gimnasia rumana, conocidos como Los Karolyis, una escuela que fue creadora del potencial de Nadia Comaneci. A lo largo de su carrera Martha ha entrenado a 9 campeones olímpicos, 15 campeones del mundo, 16 medallistas europeos y muchos estudiantes estadounidenses que han sido campeones nacionales.

Se dice que Karolyi planeó su escape de Rumania y en una concentración del equipo de su país en Estados Unidos, decidió desertar, en ese momento se les concedió asilo político y se estableció en Oklahoma para iniciar su imperio y una historia llena de éxitos para el deporte Norteamericano, el siguiente paso fue convertirse en entrenadora en jefe del equipo de mujeres para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

La historia de Martha Karolyi está llena de éxitos, la persona de origen húngaro que revolucionó y convirtió a Estados Unidos en una potencia mundial de la gimnasia, pero que por ahora ha dejado su puesto vacante, se podría acabar una época de dorada o iniciar una nueva generación que ponga en predicamentos a los representativos de Rumania, Rusia y China.

Martha ha heredado su técnica, por el momento Martha prefiere descansar en su rancho, en donde por mucho tiempo tuvo su centro de concentración para los equipos de Estados Unidos. Ubicado en Houston, Texas. Tiene cabañas, en donde la Selección de las barras y las estrellas se concentraba antes de cada evento, ahí los equipos y entrenadores se unificaban para mejorar su relación y obtener resultados.

Ahora ya alejada de los representativos de los entrenamiento, dice que su enfoque es desarrollar el rancho y unificar a los entrenadores.

La última generación de Martha Karolyi

Antes de que las gimnastas eligieran un nombre épico para la gran generación de ganadoras de Estados Unidos, en la mesa había tres opciones. Los fans querían que se llamaran “GLAMSquad”, el entrenador de Simone Biles, sugirió “Slay Squad”, y los aficionados votaron por “Phenomenal Five”, pero para ser registradas en los libros de historia de los Juegos Olímpicos y del deporte de los Estados Unidos las deportistas escogieron otro camino.

En los medios sonaron algunos sobrenombres como: The Magnificent Seven y Fierce Five. El equipo de gimnasia dijo en Río 2016 que ya habían escogido, pero lo darían a conocer hasta el final de su participación, justo como lo hicieron los equipos anteriores de los EEUU en Atlanta 1996 y Sidney 2012.

El primer equipo del país de las barras y las estrellas en conseguir oro en unos JJOO de Atlanta fue comandado por Dawes, Shannon Miller, Kerri Strug, Dominique Moceanu, Amanda Borden, Amy Chow y Jaycie Phelps. Mientras en Londres lo hicieron Raisman, Douglas, Jordyn Wieber, McKayla Maroney y Kyla Ross.

Finalmente el equipo de Río de Janeiro, reveló su nombre después de conocer su puntaje ganador que las llevó al podio, justo ahí gritaron “we are the final five”. La mayoría de los aficionados asumieron que el nombre del equipo se debió a la reducción en el número de participantes en el equipo de cinco a cuatro integrantes para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Pero el significado es mucho más personal, pues el nombre tiene que ver con la jubilación de la entrenadora Martha Karolyi, quien es la legendaria maestra rumana que ha sido la coordinadora del equipo nacional de gimnasia femenil de los Estados Unidos durante los últimos 15 años.

Durante esos 15 años pudo convertir a sus entrenadas en un equipo espectacular que puso a Estados Unidos en los primeros planos de la gimnasia mundial. El Final Five habla de 5 deportistas llamadas: Laurie Hernández, Simone Biles, Gabrielle (Gabby) Douglas, Alexandra (Aly) Raisman y Madison Kocian. Ellas representan un equipo de Estados Unidos que conjunta dos afroamericanas y una participante de ascendencia puertorriqueña que forman parte de este conjunto que representa la pluralidad racial y religiosa del país, que cuenta también con una gimnasta judía.

Estas cinco mujeres jóvenes de edades comprendidas entre los 16 y los 22 años han trabajado toda su vida para lograr su sueño de oro olímpico, y ahora conforman el último equipo, las últimas cinco, las “Final Five”.

Las medallas son un plus para Daniel Corral

Daniel Corral ha representado a México en la gimnasia con mucho orgullo, trabajo duro y pasión. A través de los años, el atleta de Baja California ha formado una vida, dentro y fuera de su deporte, de la que se pueda sentir satisfecho. 

A pesar de que nunca se ha colgado una medalla en Juegos Olímpicos, Daniel consiguió que México volviera a participar en la gimnasia varonil de este certamen después de veinte años.

Corral es el mejor gimnasta mexicano de la actualidad y cuenta con dos medallas de oro y un bronce en Juegos Panamericanos que lo respaldan. 

Su trabajo en la gimnasia inició a los cuatro años, aunque la historia comenzó antes, cuando Daniel acompañaba a su madre a las prácticas de su hermana Allyn. El mexicano mostró su talento desde entonces cuando imitaba las piruetas que otros atletas hacían. Fue el entrenador Luis Velasco quien incursionó profesionalmente a Corral, "yo lo quiero entrenar", le decía a sus padres para que se animara a dejarlo practicar.

Después de varios años, el mexicano comenzó a sentirse incompleto en la gimnasia, conseguir tantas medallas en campeonatos estatales y nacionales se había convertido en una costumbre que lo aburría. Daniel tenía 16 años y un futuro muy prometedor por delante, sus papás le pidieron que terminara con el compromiso que tenía en la Olimpiada Nacional y, si después lo deseaba, se retirara del deporte. 

Corral aceptó y mientras lo hacía, su entrenador Óscar Aguirre comenzó a pedir una oportunidad para el gimnasta en la selección nacional. Daniel no falló, consiguió su pase para los Juegos Centroamericanos de Cartagena 2006 y dejó fuera del equipo a varios atletas experimentados. Ya en Colombia se hizo de una medalla de lata y otra de bronce, además de que resaltó por su juventud. 

Daniel Corral volvió a sentir la motivación del reto y estaba de vuelta para continuar con su carrera. Su avance fue tan grande que la Universidad de Michigan le ofreció una beca completa para que estudiara con ellos, sin embargo, Corral no la aceptó porque eso significaba no poder representar a México en torneos internacionales.

Daniel tenía una sola meta en la mente: participar en unos Juegos Olímpicos, de ahí que siempre buscara mejorar en su técnica. Deseaba la perfección y no iba a descansar hasta conseguir su sueño. 

Su oportunidad llegó en Londres 2012 y a pesar de ser un novato, Corral sacó su carácter competitivo para y se hizo del oro en barras paralelas. Pero Daniel no quiere ser considerado una estrella de la gimnasia, Daniel desea que la gente lo recuerde por ser un buen ciudadano y ser humano. 

 

 

Con un par de niñas Rusia desbancó a Rumania

 

Al revisar un ranking de los 25 mejores gimnastas del mundo es increíble apreciar a ocho deportistas rusos dentro de los mejores y en distintas disciplinas, desde gimnasia rítmica, artística, acrobática y aeróbica. Entre los mejores de toda la historia se encuentran Evgenia Kanaeva, Svetlana Khorkina, Alina Kavaeva, Yelena Shushunova, Daria Kondakova, Elena Mukhina y hasta Nastia Liukin, una deportista estadounidense de origen ruso. 

Por los hombres podemos mencionar a Alexei Nemov, quien consiguió un subcampeonato olímpico en Atlanta 96 y campeón olímpico en Sydney 2000, también consiguió 12 medallas olímpicas y 2 campeonatos del mundo. Aunque según datos de la Encuesta de Hábitos Deportivos en España se practica más dicho deporte, no tienen los resultados que ha generado la escuela rusa o la rumana.

Entre los años ochentas Rumania y Rusia se disputaban duelos a muerte para saber quienes eran mejores en la gimnasia, en ese momento los rumanos contaban con Nadia Comaneci, quien hasta el momento es reconocida como la mejor gimnasta de todos los tiempos por ser la primera en alcanzar una calificación perfecta. Del otro lado, por los rusos estaba una camada de niñas que luchaban ferozmente por ser reconocidas y alcanzar la perfección ante Rumania.

Se trataba de Elena Mukhina y Yelena Davydova, la primera era entrenada por horas para superar a Comaneci. Fue en el mundial de gimnasia artística de 1978 en Estrasburgo, Francia, donde Rusia dio el primer golpe: Mukhina logró ganar cinco medallas de oro desbancando a Nadia. Después vendría la gran prueba.

Algunos expertos coinciden en que el secreto está en hacerle saber a sus representantes que ganar es una cuestión de orgullo nacional y no deportiva. Otro factor es la competitividad del equipo ruso, todos lo hacen bien, si alguien falla será derrocada por otra compañera, entonces todas tratan de ser las mejores. Nadie se puede sentir más que su compañera, si esto pasa estás fuera.

En 1980 se realizaron los Juegos Olímpicos de Moscú y qué mejor escenario para enseñarle a todo el mundo que la escuela rusa no estaba desapareciendo, al contrario llegaba una nueva generación. Elena Mukhina fue la elegida, su entrenador Mikhail Klimenko no se conformó y buscó que su pupila derrotara a Comaneci. Para lograrlo era necesario realizar el “Salto Thomas”, una ejecución peligrosa que podía romper el cuello y vértebras si no se realizaba con la altura correcta. 

En los entrenamiento pasó lo esperado, Mukhina cayó mal mientras trataba de hacer ese famoso salto. El primer impacto lo recibió en su mandíbula, se rompió el cuello y algunas vértebras, finalmente quedó tetrapléjica. Antes de recuperarse por completo, su entrenador le exigió realizar el salto, Elena sufrió una lesión más, su entrenador huyó y el movimiento fue prohibido en la gimnasia femenina.

Después de lo acontecido Elena Mukhina declaró ante los medios y dijo que siempre será importante el orgullo de su país, “en cuanto al riesgo, una vida humana vale poco en comparación con el prestigio de la nación; nos han enseñado a creer esto desde la infancia”. Finalmente Yelena Davydova derrotó a Comaneci y se colgó la medalla de oro para mandar el mismo mensaje que su compañera de equipo: Rusia es el mejor.

La escuela de gimnasia rusa es de las más duras, son exigentes, perfeccionistas y valientes. Los mismos entrenadores lo han dicho: “tenemos a las chicas más bellas del mundo, a las mejores del mundo. Ellas pelean con la muerte pero salen airosas, brillan. La muerte no las alcanzará. Recuerden que la acrobacia es mover el cuerpo pero también el alma”.

Sin duda el trabajo, la nación y la perfección son las claves para ser una de las mejores escuelas de gimnasia del mundo.